Durante unos días, de viaje por Malasia, tuve el placer de conocer distintos espacios de coworking. Me parece realmente importante que cuando viajas y necesitas momentos o días para trabajar, puedas contar con espacios de buena conexión a Internet y un ambiente de trabajo óptimo.

Pero debes saber elegir entre las múltiples ofertas que se ofrecen, por eso, me me gustaría contarte mi experiencia en el espacio coworking de Malasia que más me gustó: Scoopoint.

Leí sobre él y me llamó la atención la buena puntación que tiene, tanto en Google Maps como en coworker. Decidimos ir allí y los responsables fueron muy amables y atentos y tanto el checkin como el acceso a todos los servicios fue rapidísimo. Si llegmaos a las 09:00, a las 09:10 estábamos ya trabajando. Adquirimos un pase diario con acceso a prácticamente todas las instalaciones incluyendo bebidas, snacks, cocina, sala de siestas, ducha, espacios para videoconferencias o llamadas y mucho más.

Algunos de los aspectos que valoro positivamente en los coworking son:

  • Que los espacios estén muy bien iluminados: creo que la luz es fundamental, si por mí fuera estarían prohibidas las oficinas sin ventanas. La luz natural es lo mejor que te puede pasar a la hora de trabajar y el hecho de poderte asomar a la ventana es algo que debería estar presente en cualquier coworking.
  • Que haya espacios para hablar por teléfono sin molestar a los demás y sin que todos te escuchen. En este caso, había cabina telefónica insonorizada. Es curioso, pero muchas de las personas que allí conocimos, venía a Scoopoint precisamente porque había cabina insonorizada.

  • Que haya zonas con sofás. Cuando estás muchas horas en una silla llega un momento en el que necesitas cambiar y ponerte más cómodo. También, y aunque no lo parezca, sirve como un leve apoyo antiestrés.

  • Las salas de siestas. No lo he visto en demasiados coworkings, pero es una de las partes que más me llaman la atención y que ahora mismo valoro por encima de otras. Que haya un lugar para echarte la siesta es sencillamente brillante, un espacio para desconectar, estar en silencio y sin apenas luz, donde dormir unos minutos y recargar energía. 

 

  • El Café y el té. Imprescindible en cualquier espacio, pero si además está incluido en el precio, todavía se agradece más. Poderte tomar un café o té es una forma de darle vidilla a un día de trabajo y, en algunos casos, incluso mejorar la productividad.
  • Una mesa de ping-pong. Si puedes pasar y jugar con alguien una partida, seguro que eres capaz de volver al trabajo de otra manera, porque el tenis de mesa, además de ser ideal para socializar, te ayuda a mejorar el humor.

  • Espacio abierto y espacio cerrado. El primero, para compartir conocimientos y conocer gente. Gracias a un espacio como este conocí por ejemplo a Aaron, un californiano que vivía temporadas en Malasia y, con quien probablemente, empezaremos a colaborar en unos meses. El segundo, para momentos de concentración, en los que necesitas que no haya interrupciones, aunque para ello muchas veces basta con unos auriculares. 

¡Si vas a visitar Malasia, concretamente Georgetown en la isla de Penang, te recomiendo sin duda este coworking!

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